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Lectura de Relatos Pedagógicos |
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¡Es un embole! |
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Esto que voy a contar me sucedió el día miércoles 26 de septiembre del 2007, en una de mis prácticas en la ciudad de Mar del Plata. Resulta que me tocó dar rotación y traslación de la Tierra, yo muy emocionada con el tema empecé a investigar, armé un globo terráqueo, la luna, armé láminas…en definitiva me preparé un montón. Para dar este tema, supongo que fui un poco codiciosa, porque por ejemplo tenía que representar el sol, y yo no quería que cualquier cosa me haga de sol. Es más, mi pareja me dijo que llevara una linterna, y yo muy enojada le contesté: ¡no, porque la luz de la linterna es dirigida y la luz del Sol no es así!. Fue así que él con mucha paciencia me preparó su lámpara, le sacó la pantalla y hasta le puso un alargue para que yo no tuviera problemas. En el caso de la Tierra y la Luna me recorrí toda Mar del plata para encontrar aquellos tamaños que cumplieran con mis expectativas, y para pintarlas estuve otro par de horas más. Fue así como llegó aquel día tan esperado y codiciado. Incluso me acuerdo que llevé todas las cosas bien a la vista para que las vea mi profesora de práctica. Pero ella no estaba y para ser sincera sentí un gran alivio mezclado con desilusión, ya que quería que ella notara el gran esfuerzo realizado. En fin, la primera hora me dediqué a preparar todo y practicar lo que debía explicar, hasta que me entero que ya había llegado mi profesora de práctica y por supuesto yo volví a ser un manojito de nervios. Una vez que toca el timbre, salen todos los chicos y con mi compañera de práctica comenzamos a preparar el salón, tapamos las ventanas, pusimos las mesas en un círculo, conectamos la lámpara y la colocamos en una mesa en el medio del salón con el globo terráqueo y la Luna. Luego de terminar en recreo entran los chicos y no pueden creer lo distinto que estaba el salón, se ubican y yo comienzo con mi clase, hasta que en un momento determinado un niño, que va a quedar en mi memoria por siempre, llamado Gabriel me dijo: ¡Seño esto es un embole!. Yo lo mire paralizada y, sin saber muy bien que hacer, le contesté: ¿te embola?. Rápidamente, y gracias a Dios, me socorrió la maestra, diciéndole que no sea irrespetuoso, etc. Después toco el timbre del recreo, y yo estaba que me desarmaba en llanto, debo agradecer nuevamente a la maestra y a mi compañera que me ayudaron a tranquilizarme y a sobrellevar en momento. Una vez que toca nuevamente el timbre entran los chicos, junto con mi profesora de práctica y yo continuo dando mi clase, como si en la hora anterior nada hubiera pasado. A final de la clase mi profesora de práctica me felicitó porque notó todo el esfuerzo realizado, pero yo me fui a mi casa pensando que tendría que haber hecho frente a tales palabras como: seño esto es un embole. He pensado desde aquel entonces en que reacción prodría haber utilizado en aquel momento, cómo podría hacer para que un chico como Gabriel no se embole nunca más en una de mis clases.....y cómo prepararme previamente ante aquellos "emboles" que podía prevenir o que no los podría prevenir...Porque me he dado cuenta, y a pesar de haberlo estudiado (lo dicho por los pedagogos)que la práctica realmente es impredecible y podría decirse que hasta mágica porque lo menos que uno piensa, bueno o malo, puede ocurrir... |
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| Título: |
¡Es un embole! |
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| Autor/es: |
| Cortegoso, Florencia
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| Institución: |
| Instituto Superior de Formación Docente Nº 19 |
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| Localidad / Provincia: |
| Gral. Pueyrredón / Buenos Aires |
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| Nivel Educativo: |
| Educación Superior / Formación Docente |
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| Categoría/s Educativa/s: |
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| Temática/s Pedagógica/s: |
Alumnos reales, alumnos ideales Deber ser y frustración docente Docente nuevo
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| Coordinador CAIE: |
| Ridao, María Claudia |
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